Mary, dressed in a white gown and standing on clouds, extends her arms in welcome.

Celebrando nuestro Día de Oración en un feriado religioso

Estén siempre alegres, oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:16–17

Al celebrar el 25.º Aniversario de Cross Catholic Outreach, damos gracias por otro año en el que podemos reunirnos en oración unos por otros y por nuestros asociados ministeriales. Espero con entusiasmo el inicio de nuestro Día de Oración 2026, el viernes 14 de agosto, y la misa de la Asunción, que se celebrará el sábado 15 de agosto.

En este día tan especial, presentamos nuestras peticiones al Señor al unirnos a la Iglesia universal en la preparación de nuestros corazones para honrar la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Reflexionemos sobre la lectura del Evangelio de la solemnidad para comprender por qué el Día de Oración es tan importante.

Una lección del Evangelio sobre el valor de las amistades santas

La lectura del Evangelio para la misa de la Asunción de la Santísima Virgen María no presenta a María en el cielo ni elevándose hacia él. En cambio, nos brinda una maravillosa lección sobre el servicio y sobre cómo las santas amistades pueden nutrirnos y apoyarnos en nuestro caminar.

El relato de San Lucas describe cómo María embarazada [de Jesús], en un momento de gran sobrecogimiento e incertidumbre, trata de localizar a su prima mayor Isabel, alguien en quien ella puede confiar y con quien puede contar. María acude para ayudarle. Como María, Isabel experimenta un embarazo feliz, pero inesperado. Aunque María es una adolescente soltera bendecida por el Espíritu Santo, Isabel está a punto de dar a luz a pesar de su avanzada edad y de años de infertilidad.

María soportó un duro viaje para ver a Isabel porque ambas eran más que parientes: compartían una santa amistad. Este es el viaje de dos personas en situaciones inciertas que se unen con esperanza.

A pesar de sus preocupaciones por el futuro, su encuentro fue de júbilo y María estalló en alabanzas por el Señor. Su reunión ilustra la necesidad de amistades santas durante los viajes de nuestra vida. Al describir nuestra necesidad de rodearnos de esperanza y apoyo, San Francisco de Sales escribió una vez: “Ama a todos con un amor intenso basado en la caridad… pero forja amistad solo con quienes puedan compartir virtudes contigo. Cuanto más elevadas sean las virtudes que compartas e intercambies con los demás, más perfecta será tu amistad”.  

Cada día en Cross Catholic Outreach, nos inspiramos en María y procuramos formar amistades santas, basadas en el servicio, con nuestros asociados ministeriales y con los beneficiarios de los programas para que podamos llevar alegría y esperanza a los más pobres entre los pobres. Nos consuela profundamente ver a todos los católicos en los Estados Unidos que se unen a nosotros en nuestro servicio y amistad santa en este camino.

El Evangelio según San Lucas, capítulo 1, versículos 39-56

Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: ‘¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!’ ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!’

María dijo entonces:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
porque se fijó en su humilde esclava,
y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
¡Santo es su Nombre!
Muestra su misericordia siglo tras siglo
a todos aquellos que viven en su presencia.
Dio un golpe con todo su poder: deshizo a los soberbios y sus planes.
Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su siervo,
se acordó de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre”.

María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.

Fra. Angelico, “La Visitación” 1433-1434. Licencia de imagen: Creative Commons, cortesía de Web Gallery of Art.

Únase a nosotros para nuestro Día de Oración

Existe una amistad santa primordial que todos nosotros compartimos, nuestra relación con el Señor. A medida que viaje con él, nos gustaría orar por usted en nuestro Día de Oración. Por favor, únase a nosotros para el evento especial de este año al enviar una solicitud de oración para que podamos llevar sus peticiones especiales ante el Señor.   

En esta festividad mariana de la Asunción, ponga sus anhelos, sus alegrías, sus temores, sus esperanzas y las pruebas de su vida en las manos de nuestra Madre. La Iglesia nos enseña que María es nuestra gran intercesora, quien nunca nos deja desamparados.

Como el papa Benedicto XVI dijo acerca de María: “Encomendemos a su intercesión la oración diaria por la paz, especialmente en los lugares donde la lógica insensata de la violencia es más feroz; para que todos se convenzan de que en este mundo debemos ayudarnos mutuamente, como hermanos y hermanas, a construir la civilización del amor”.

Cuando nuestra peregrinación terrenal haya terminado, esperamos ir adonde ella haya ido. La Asunción de María al Cielo lleva consigo todas nuestras esperanzas de la vida eterna. Hasta ese día, elevamos a Dios nuestras cargas y preocupaciones por toda la humanidad. ¡Que reciba todas las bendiciones, la gracia y el amor que el Padre nos ofrece!

Publicado originalmente en mayo de 2024. Última actualización: abril de 2026.