A young boy and his father fill containers with clean water from their water system.
Un niño y su padre llenan recipientes con agua limpia del sistema de suministro de agua potable en una zona rural de Kenia.

Aldeas en Kenia celebran el regalo del agua potable

En Kenia, a 9.9 millones de personas no les queda otra opción que sacar agua de fuentes de agua superficial contaminadas como ríos turbios, charcos de agua estancada o pozos poco profundos, y solo el 25% de la población dispone de lavamanos equipados con jabón y agua en su hogar.

La falta de acceso a agua apta para el consumo humano e higiene exponen a esas familias al riesgo de contraer parásitos, enfermedades transmitidas por el agua y afecciones por el contacto directo como el cólera, la fiebre tifoidea, infecciones por E. Coli o norovirus entre otras enfermedades diarreicas. Lo que es aún más trágico es que estas enfermedades afectan de manera desproporcionada a los niños, a los ancianos y a otros miembros vulnerables de la comunidad.

Los Servicios de Agua y Saneamiento El Buen Samaritano empezaron a trabajar con la arquidiócesis de Mombasa y con la diócesis de Machakos en 2019. Desde entonces, se han construido más de 70 sistemas de suministro de agua potable en parroquias en toda la región. La organización ha llevado con éxito agua potable a al menos 962,604 hombres, mujeres y niños en Kenia. Hoy en día, los obispos locales solicitan su ayuda para la escases hídrica que enfrentan en sus diócesis.

¡Esparciendo alegría en las zonas rurales de Kenia!

Después de años de sed, enfermedades, sufrimiento y viajes de madrugada a fuentes de agua poco confiables y a menudo contaminadas, muchas aldeas en Kenia finalmente están viendo que esas dificultades llegan a su fin.

Las niñas que antes tenían que sacar agua sucia de un arroyo contaminado con aguas servidas ahora pueden confiar en un sistema de pozos moderno que ofrece un suministro abundante de agua potable y segura. Ellas pueden esperar un futuro de bendiciones, incluso una mejor salud, un sentimiento reanimador, limpieza y esperanza renovada.

Las aldeas en todas las zonas rurales de Kenia celebran el regalo del agua potable y están sumamente agradecidas por los sacrificios de los donantes católicos leales que garantizan que sus familias tengan agua potable. Estas son algunas historias de personas que están prosperando gracias a los nuevos sistemas comunitarios de agua potable.

Aldea de Tarasaa

A Kenyan woman wearing a bandana.

Grace, una mujer en la aldea de Tarasaa, ahora cuenta con el agua que necesita para mantenerse limpios tanto ella como su hogar. Ella explicó que —aparte del beneficio evidente de tener agua potable para beber— el proyecto Agua para la Vida le ha permitido ahorrar el dinero que alguna vez usó para comprar agua.

Se alegra de ya no tener que beber el agua sucia que los perjudicaba a ella y a sus vecinos. Grace también está agradecida de que los niños en su comunidad ya no tengan que caminar largas distancias hasta la fuente de agua más cercana, en especial las niñas jóvenes, puesto que dichos viajes eran más peligrosos para ellas.

Grace dice que continuará orando por Cross Catholic Outreach y por todos los donantes que hicieron posible esta bendición.

Ikalaasa

Stanislaus nació y se crió en Ikalaasa, en la diócesis de Machakos, y no ha conocido más que dificultades en toda su vida. Este humilde agricultor recordó cómo pasó su niñez haciendo caminatas de 6 millas para llevar a las cabras y vacas de su padre hasta el agua. Ese trabajo le impidió recibir una educación formal, y produjo las mismas dificultades para la mayoría de sus compañeros.

Ahora que se instaló un sistema de agua potable nuevo en su comunidad, Stanislaus dice que es una de las personas más felices de Ikalaasa. Afirma que, aunque no recibió una educación formal, tiene la plena confianza de que sus hijos y sus nietos —y las generaciones posteriores— tendrán un futuro mejor.

Antes su familia se enfermaba a menudo por beber agua contaminada, pero ahora, con el nuevo sistema de agua potable, ya no sufren más las enfermedades transmitidas por el agua  en su aldea. Y el suministro abundante de agua en su comunidad le ha permitido aumentar su rebaño de vacas y cabras.

Fr. Anthony (right) and local children in the village of Kinango plant a tree near the water tank, signifying the life-giving power of clean water.
El Padre Anthony (derecha) y los niños de la aldea de Kinango plantan un árbol cerca del tanque de agua, lo que simboliza el poder vital del agua limpia.

Aldea de Kinango

La aldea de Kinango es un poco más ecológica y mucho más dinámica de lo que se esperaría para una ciudad ubicada en una localidad semiárida, y usted empieza a entender el porqué de ello cuando visita el sistema de agua potable recién instalado en la comunidad.

La iglesia católica de San José, la beneficiaria de la construcción de este sistema de agua, se fundó en 1969 en esta zona semiárida, predominantemente musulmana, bajo la dirección de la arquidiócesis de Mombasa.

Los agricultores viven a merced de las atroces temporadas secas en esta zona de Kenia. Para conseguir agua, anteriormente los aldeanos tenían que caminar hasta el hospital local para su extracción de un pozo superficial poco fiable o caminaban hasta el río Klasimi, el cual es estacional y está muy contaminado. La parroquia también llevó agua en camiones de reparto, sin embargo, su costo hacía que esta fuera una opción insostenible para la comunidad. ¡Es por ello por lo que las familias en Kinango están tan alegres de tener, por fin, una fuente de agua potable, fiable y en abundancia!

“Las personas preguntan cómo logramos [que el agua saliera] tan limpia, y nosotros les decimos que es obra de Dios, y teníamos que celebrar una misa”, dijo el padre Anthony Muigai, sacerdote de la parroquia. “Y luego empezamos a regar las plantas y las hortalizas”.

El pozo instalado profesionalmente que proporciona agua potable en abundancia en el complejo parroquial es el inicio de algo maravilloso en la vida de las familias en Kinango.

El agua es vida

No es una casualidad que el agua sea una metáfora central en la fe cristiana. Desde los versículos bíblicos hasta el catecismo y el sacramento del bautismo, el agua constituye un instrumento y un signo de purificación, conversión, renacimiento, renovación y de provisión misericordiosa de Dios.

San Columbano nos dice que Cristo “es la fuente viva, no solo de agua viva, sino también de vida eterna”. Él manifiesta que “siempre debemos anhelar, buscar y amar la palabra de Dios en el cielo, la fuente de la sabiduría”. De acuerdo con las palabras del apóstol, todos los tesoros escondidos de la sabiduría y de la ciencia están en él, y llama al sediento a beber.

Para los Servicios de Agua y Saneamiento El Buen Samaritano y para nuestras hermanas y hermanos kenianos, el llamado a beber es tanto literal como metafórico. “¡El agua es vida!” es más que un axioma biológico. Es un catalizador que produce optimismo y fe en lugares en donde la esperanza, a menudo, parece perdida.

La generosidad de nuestros amigos donantes ha traído un cambio verdadero. Y creemos que ese apoyo tendrá un impacto positivo durante muchos años por venir, permitiéndoles a estas comunidades continuar superando los obstáculos que no las ha dejado desarrollarse durante mucho tiempo.

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Las donaciones a esta campaña serán utilizadas para cubrir los gastos de este proyecto incurridos hasta el 30 de junio de 2027, cuando cierra el año fiscal de nuestro ministerio. En el caso de que se recauden más fondos de los necesarios para financiar en su totalidad el proyecto, los fondos excedentes, si los hubiera, se utilizarán para cubrir las necesidades más urgentes del ministerio.