Cross Catholic Outreach
La generosidad y bondad de nuestros amigos católicos en los Estados Unidos están transformando la vida de muchas familias de escasos recursos en las zonas rurales de Guatemala, y Dios está siendo glorificado a través de esta obra de misericordia.
Sus donaciones han empoderado a equipos católicos del ministerio en tres diócesis clave, Suchitepéquez-Retalhuleu, Santa Rosa de Lima y Sololá-Chimaltenango, para completar 117 de los 173 nuevos hogares planificados durante la primera mitad de este año del programa, y muchos más se encuentran en construcción.
Además de financiar la construcción de hogares, el apoyo católico en los Estados Unidos también le ha ayudado a la diócesis de Suchitepéquez-Retalhuleu a proporcionarles alimentos nutritivos a las familias, mejorar la asistencia médica local, impulsar la producción agrícola, ejecutar proyectos generadores de ingresos y ampliar las oportunidades educativas para los niños.
En 2024, el Banco Mundial señaló que el 57.3% de los guatemaltecos vive en situación de pobreza, con un ingreso promedio de 6.85 dólares diarios. Ese promedio desciende aún más en las zonas rurales, en donde la mayoría de las personas viven por debajo del umbral de la pobreza y el ingreso diario ronda los $2.
Muchas familias en las zonas rurales trabajan como jornaleros o dependen de la agricultura para su alimentación y para la generación de ingresos. No obstante, Guatemala experimenta una mayor incidencia de inundaciones y sequias, con tormentas, huracanes, deslaves, sismos e incluso erupciones volcánicas que ocurren de manera frecuente. Esto hace que la producción agrícola sea inestable, lo que provoca un impacto en las posibilidades de ingresos de las familias.
Las familias de escasos recursos construyen sus viviendas de piso de tierra con materiales recuperados como lonas de plástico para el techo y con paredes endebles hechas con tablas de madera. Cuando llueve, las viviendas se inundan o se desarman. Los niños están expuestos a los animales y las plagas, y están más propensos a enfermedades.
Al vivir en estas condiciones, las familias disponen de pocos recursos y poco tiempo para considerar otras necesidades como la alimentación, educación y actividades adicionales para la generación de ingresos. Con todos estos factores en su contra, quedan atrapadas en un ciclo de pobreza del cual es difícil escapar.
¡Sin embargo, existe esperanza! Nuestros benefactores bendicen a las familias de las zonas rurales de Guatemala y les ayudan a transformar sus vidas.
Mientras miles de familias en Guatemala trabajan seis o siete días a la semana, sus ingresos apenas alcanzan para llevar algo de comida a la mesa. Por consiguiente, pocos pueden permitirse el lujo de mejorar sus condiciones de vida y han recurrido a habitar viviendas precarias e insalubres que les ofrecen poca seguridad y ponen en riesgo su salud.
Cuando el amor de Dios anima a los donantes a ayudar para poner fin a ese tipo de sufrimiento, esto constituye una respuesta a las plegarias por esas familias. Gracias a las donaciones de los amigos católicos, la diócesis puede alejar a las familias del peligro y ofrecerles hogares adecuados y resistentes.
La historia de Aracely ofrece un maravilloso ejemplo del impacto transformador que el apoyo de nuestros aliados generosos tiene en las familias de la diócesis de Santa Rosa de Lima. Ella anhelaba ofrecerles una mejor vida a sus tres hijos, pero las dificultades económicas hacían que eso pareciera un sueño imposible. Su esposo, Dorman, trabaja como jornalero en la zona agrícola de Ixpaco, y sus ingresos apenas le alcanzan para permitirse comprar los alimentos y cubrir otros gastos básicos del hogar.
Después, como una respuesta a sus oraciones, la diócesis le informó a Aracely que su familia había calificado para recibir un hogar nuevo. Ella y Dorman se sorprendieron, y quedaron encantados.
“Tener un hogar nuevo es una gran bendición”, dijo Aracely. “Vivir en una casa de bloques [de concreto] se siente más seguro, y es una mejor vida para nuestros hijos. Ya no sentimos frío durante la temporada de lluvias, ni tampoco nos preocupamos de que nuestras cosas se vayan a mojar. Esto es una bendición de Dios. Él es el único que da todo”.
En la diócesis de Suchitepéquez-Retalhuleu, Wendy considera que el apoyo agrícola que le brindaron los benefactores fue una respuesta a sus fervientes oraciones y un regalo de Dios. Dicho apoyo le permitió darle un giro a su vida, alimentar de manera adecuada a sus dos hijos y escapar de los temores que la atormentaban.
Antes de formar parte del programa agrícola de la diócesis, Wendy hizo todo lo posible por sembrar sus cultivos en su pequeño terreno. Sin embargo, a falta de implementos e insumos agrícolas apropiados, sus cosechas continuaban echándose a perder, y ella no tenía manera de reembolsar el dinero que había pedido prestado para preparar, sembrar y mantener su huerto.
Gracias a usted, esas preocupaciones son cosa del pasado, ¡y fueron reemplazadas por la esperanza! Equipada con implementos apropiados, semillas, fertilizantes y capacitación especial, Wendy ahora cuenta con un huerto y sus cosechas de maíz y frijoles están creciendo bien. Ha logrado saldar sus deudas, y gracias a los alimentos que cultiva en casa y a la distribución de Vitafood, a sus hijos nunca les hace falta la comida.
El apoyo de nuestros amigos está transformando muchas otras vidas a través del apoyo a la agricultura. El alcance de la diócesis ayuda a que 45 familias cultiven frijoles y 200 familias cultivan maíz y otros cultivos nutritivos en huertos caseros. ¡Qué increíble bendición para estos agricultores trabajadores!
Efraín y Dora se regocijan por un nuevo alcance de salud y por las bendiciones que esto ha traído a sus vidas.
Efraín tiene diabetes y Dora sufre de presión arterial alta, sin embargo, la pareja no contaba con el dinero necesario para costear su atención médica y los medicamentos. Su comunidad, Monte Carlo, se encuentra lejos de cualquier doctor, farmacia o centro de salud, por lo que el pago del transporte es también un problema. Con el tiempo, Efraín estaba demasiado débil para cuidar adecuadamente su campo de cultivos y sus gallinas, y la pareja temía por su futuro.
¡Hoy en día todas esas preocupaciones se han ido! Después de que los promotores de salud fueron capacitados y equipados en sus comunidades, Efraín y Dora recibieron la asesoría médica y los medicamentos que necesitaban. Ahora saben cómo controlar su condición médica. Además, los niveles de glucosa de Efraín y la lectura de la presión arterial de Dora han mejorado. Ahora que ya está recuperando las fuerzas, ¡Efraín nuevamente puede centrarse en sus cultivos, en sus gallinas y en el bienestar de su familia!
En la primera mitad de este año, 580 personas han recibido de manera regular chequeos médicos y medicamentos por parte de los 27 promotores de salud ubicados en nueve comunidades. Además, los promotores realizaron 110 visitas domiciliares, mientras que la diócesis abasteció sus botiquines y ofreció formación continua a los promotores voluntarios.
¡Estoy sumamente agradecido con todos los que se ofrecieron a ayudar para transformar vidas en Guatemala para la gloria de Dios!
Al ver estas señales del amor de Dios alrededor de ellos, los miembros de las comunidades adoran con alegría al Señor, se comprometen en oración y se unen como vecinos. Este incremento de la fe es tan espectacular que César Castillo, director del órgano de compromiso comunitario de Caritas de la diócesis de Suchitepéquez-Retalhuleu, dijo que en realidad puede sentir el cambio.
“Hay una sensación de esperanza palpable”, confirmó César.
A medida que camina por las calles de tierra en las comunidades, César ve júbilo en el rostro de las personas, escucha optimismo en sus conversaciones y siente el fuerte vínculo entre los vecinos.
“Es una esperanza creciente que contagia”, dijo César.
El papa Francisco denominó a este entusiasmo creciente en las comunidades pobres “multiplicación de la esperanza” y dijo que las personas leales como usted lo producen cuando tienden la mano con amor. “Esto significa ser artesanos de la misericordia: con las manos, con los ojos, con el oído atento, con la cercanía”, dijo el Santo Padre.
Gracias a aquellos que extendieron su mano y se acercaron a sus hermanos y hermanas en las zonas rurales de Guatemala. ¡Su apoyo a los ministerios de la Iglesia está cambiando corazones y multiplicando esperanzas!
Las donaciones a esta campaña serán utilizadas para cubrir los gastos de este proyecto incurridos hasta el 30 de junio de 2027, cuando cierra el año fiscal de nuestro ministerio. En el caso de que se recauden más fondos de los necesarios para financiar en su totalidad el proyecto, los fondos excedentes, si los hubiera, se utilizarán para cubrir las necesidades más urgentes del ministerio.
Nuestra misión es movilizar a la Iglesia Católica mundial para transformar a los pobres y sus comunidades material y espiritualmente para la gloria de Jesucristo. Su donación nos permite servir y cambiar las vidas de los más pobres entre los pobres, canalizando la ayuda a través de una red internacional de diócesis, parroquias y misioneros católicos. Este enfoque económico ayuda a romper el ciclo de la pobreza y a promover la evangelización católica.
Gastos administrativos y de recaudación 5.45%
Mas del 94% de todos los gastos de la organización, incluidas las donaciones en especie, fueron dirigidos a programas de apoyo en beneficio de los pobres.
Datos Financeros Auditados del Año Fiscal 2025
Cross Catholic Outreach hace de la buena administración de las donaciones una prioridad y se compromete a seguir los altos estándares de responsabilidad identificados por estas respetadas organizaciones:
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