Children at St. John Bosco listen to the teacher at the front of the classroom.
Los niños de San Juan Bosco escuchan a su maestro en clase.

Exaltando a los jóvenes huérfanos en Kenia

Católicos en los Estados Unidos como usted están ayudando a crear un futuro mejor para niños huérfanos y desfavorecidos en comunidades y aldeas remotas en los países en desarrollo. Sus donaciones generosas respaldan a nuestros asociados ministeriales al proporcionarles alimentos nutritivos, agua potable, educación católica y albergues seguros para los niños más vulnerables. ¡Niñas y niños en todo el mundo se regocijan en el amor de Jesús y en la bondad de benefactores como usted!

Los jóvenes en Kenia están agradecidos con los benefactores compasivos de Cross Catholic Outreach. Muchos de estos niños llegaron a la vida en circunstancias lamentables que solo empeoraron a medida que fueron creciendo. Pero su generosidad ha empoderado a los ministerios de misericordia que atienden a niños vulnerables en Kenia. Ellos están sacando a los jóvenes de la desesperanza, con amor y compasión, y los están guiando hacia la luz del Señor.

Conozca a dos de nuestros asociados ministeriales y descubra el trabajo que hacen para proteger y mejorar la vida de niños vulnerables en Kenia. ¡Usted ayudó a hacer posible esta labor que transforma vidas!

Centro de Rehabilitación San Juan Bosco

A group of boys praying during Mass.
Estudiantes jóvenes oran durante una misa celebrada en el Centro de Rehabilitación San Juan Bosco.

El Centro de Rehabilitación San Juan Bosco se ubica en el poblado de Kitale, en el oeste de Kenia. Kitale y sus alrededores poseen una población grande de agricultores que sobreviven de la cría de ganado, y a menudo viven de manera nómada para encontrar pastizales para sus animales. Estas familias agricultoras migran más al sur para escapar de la sequía que provoca la muerte de sus cabras, ovejas, camellos y demás animales.

Las familias huyen de la hambruna provocada por la sequía, pero cuando llegan a Kitale, a menudo, enfrentan el mismo flagelo: el hambre. Algunos niños deben salir de su casa para buscar comida y terminan mendingando en las calles. Con el tiempo, pueden perder el contacto con su familia y convertirse en víctimas de la explotación y el abuso. Muchos contraen enfermedades producto de una alimentación inadecuada y de las precarias condiciones de vida. También pueden estar expuestos a malas influencias y al consumo de sustancias adictivas.

El Centro de Rehabilitación San Juan Bosco rescata a niños en estas situaciones difíciles en las aldeas de Turkana, en los alrededores de Kitale antes de que terminen viviendo en las calles. La matrona y el patrocinador del centro son trabajadores sociales capacitados que viven ahí de forma permanente. Atienden con dedicación las necesidades sanitarias de tantos niños que llegan desnutridos o luchando contra la malaria, la tuberculosis o el VIH.

 

A smiling boy wearing a school uniform.
Emmanuel está progresando en su nueva escuela después de finalizar el programa de reintegración impartido en el Centro de Rehabilitación San Juan Bosco.

El personal del centro ofrece un ambiente seguro en donde los niños pueden prosperar, jugar y gozar de su niñez. Emmanuel es un ejemplo de cómo los métodos del Centro de Rehabilitación San Juan Bosco pueden cambiar una vida. De niño, Emmanuel padecía escasez de alimentos y habitaba en una vivienda insegura y ruinosa, que le provocó enfermedades que requirieron hospitalización. Con el tiempo, terminó viviendo en las calles, donde comía alimentos descartados en mal estado y pedía dinero para sobrevivir. En esa época, conoció a uno de los trabajadores sociales del centro. Emmanuel anhelaba tener un lugar seguro en donde no tuviera que pedir comida ni dormir en la intemperie.

“Me gustaba estar aquí porque era seguro y yo era bien atendido” expresó Emmanuel acerca del tiempo que pasó en el centro.

Además de las comidas y de un albergue seguro, el Centro de Rehabilitación San Juan Bosco también ofrece formación en programas pastorales a niños como Emmanuel. Cada viernes por la tarde, niños y niñas aprenden historias de la Biblia, entonan canciones cristianas y participan en oraciones. El sacerdote de la parroquia local celebra la misa con los estudiantes al inicio y al final de cada periodo escolar.

Es importante destacar que los niños también reciben preparación para ingresar a las escuelas formales. Mientras participan en el programa residencial de rehabilitación, los niños regresan a sus hogares los fines de semana. Al culminar el programa, se reintegran a sus familias y se matriculan en internados católicos en donde continúan recibiendo una alimentación adecuada y asistencia médica.

Emmanuel finalizó el programa de reintegración y actualmente estudia en San Angelica, la escuela secundaria básica cercana al centro. Él está agradecido por esta oportunidad, y dice que el Centro de Rehabilitación San Juan Bosco le ha dado la confianza necesaria para alcanzar su sueño de convertirse en cirujano y así poder mantener a su familia.

Internado de Niños de San Francisco

Father Francis stands near a tree at the St. Francis Boys’ Boarding School.
El padre Francis está gozoso de llevar a cabo la misión de atender a los niños marginados en el Internado de Niños de San Francisco.

La formación y educación en la fe católica son el eje del Internado de Niños de San Francisco. Fundado en 1999 por el padre Francis, el internado representa un refugio para niños que no tienen a nadie a quien recurrir.

El padre Francis fue llamado a ayudar cuando observó la epidemia de niños en las calles. Necesitaban algo más que una comida rápida. Debían dejar las calles y recibir una educación que les ayudara a buscar un futuro mejor. La compasión de Dios y el Espíritu Santo ardieron en el corazón del padre Francis, por lo que se ofreció para interceder.

“Pensé en estos niños que duermen en las calles, vestidos con harapos, que comen de la basura, o de los cubos de basura, por lo que el Señor me inspiró a empezar un proyecto encaminado a servirles”, dijo el padre Francis.

Guiado por las enseñanzas de Jesucristo, el Internado de Niños de San Francisco ofrece un lugar seguro para aprender y crecer a 550 niños, con la ayuda de 22 maestros increíblemente talentosos. La población estudiantil está compuesta principalmente por niños huérfanos y por niños que anteriormente vivían en la calle, provenientes de comunidades rurales.

Antony smiles while wearing his Scouts beret and uniform.
Antony disfruta de todo lo que está aprendiendo en el Internado de Niños de San Francisco.

Antony actualmente estudia en [el centro] San Francisco, y ha estado ahí por siete años. Su antigua vida familiar era desafiante, puesto que no había suficiente comida para todos. Las serpientes y demás animales ingresaban con facilidad a la vivienda endeble de su familia, y no contaban con el dinero suficiente para pagar la colegiatura. Empezó a trabajar a una edad temprana para ayudar económicamente a sus padres, por lo que empezó a ser sometido a trabajo pesado.

Un día, alguien vio a Antony realizando trabajos pesados y, preocupado por su situación, lo llevó al Internado de Niños de San Francisco.

Desafortunadamente, poco después de llegar al internado San Francisco, los padres de Antony fallecieron y perdió contacto con la mayoría de sus demás parientes. Este niño precioso ha padecido mucho sufrimiento en la vida, pero Dios, a través de la Iglesia, le ofreció el apoyo que necesitaba para superarlo.

Antony ahora es un jovencito saludable y feliz que sabe que lo aman. Él considera al padre Francis como una figura paterna y agradece la disciplina que inculca en los niños en el centro. Antony cree que el amor y el cuidado que ha recibido le ayudarán a alcanzar su sueño de convertirse en piloto y poder ver el mundo.

Por el momento, disfruta jugar handball, ver películas, y recibir clases de ciencias y tecnología. Fue bautizado en 2023, y ahora sirve como monaguillo. Nos contó que su fe ha crecido debido a que el padre Francis le mostró el amor de nuestro Padre Celestial. Antony dijo: “Sino hubiera venido aquí, no creo que estuviera vivo en este momento”.

El padre Francis ama esta misión del Señor de servir a los niños vulnerables.

“Estoy trabajando con ‘los más pequeños de estos mis hermanos’” (Mateo 25). Estoy trabajando con aquellos que la sociedad menosprecia. Estos niños me dan energía; permanezco saludable y joven al trabajar con ellos. El secreto para el éxito es la presencia —estar con ellos— por lo que canto con ellos, corro con ellos, y leo con ellos. Si yo no lo hago, ¿quién lo hará?

Getting Started

To help illustrate to children the needs of their peers in developing countries, we invite families to build a model house with materials on hand, like building blocks, popsicle sticks, playing cards or even gingerbread. While doing the project, we encourage parents to ask their kids what it might be like to only be able to build a house out of whatever they can find. Would that house be comfortable or safe? For young children, here is a simple way to adapt the activity. Materials needed:
  • Butcher paper
  • Tape
  • Markers
  • Glue
  • Popsicle sticks
Directions:
  1. Tape a large piece of butcher paper to a wall.
  2. Draw a simple house outline on it.
  3. Glue popsicle sticks to the paper to create the walls of the house.
  4. Optional: Color some of the popsicle sticks or glue other craft materials to the house to make it more your own — get creative!

¡Usted ha cambiado el rumbo de sus vidas!

¡Nuestros asociados ministeriales que trabajan con niños abandonados, huérfanos y vulnerables en Kenia y en todo el mundo son verdaderos héroes! Su trabajo abnegado está ayudando a que las personas jóvenes superen dificultades terribles, experimenten el amor de Dios y descubran un mejor camino en la vida.

Su bondad y generosidad constantes ayudan a darle un mañana mejor a jóvenes en riesgo en Kenia. ¡Que Dios le bendiga por lo que ha hecho posible!

Done para marcar la diferencia

$0.00$50.00
$0.00$100.00
$0.00$250.00
o
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Las donaciones a esta campaña serán utilizadas para cubrir los gastos de este proyecto incurridos hasta el 30 de junio de 2027, cuando cierra el año fiscal de nuestro ministerio. En el caso de que se recauden más fondos de los necesarios para financiar en su totalidad el proyecto, los fondos excedentes, si los hubiera, se utilizarán para cubrir las necesidades más urgentes del ministerio.