Cross Catholic Outreach
En toda África, los asociados ministeriales de Cross Catholic Outreach han estado trabajando arduamente en el desarrollo de proyectos que promueven la salud y el bienestar de las comunidades de escasos recursos. Centrados específicamente en brindar acceso al agua potable, lo que, a su vez, respalda la educación y restaura la buena salud física, los ministerios se han dedicado por completo a las personas de sus alrededores. Gracias a la bondad de donantes generosos, los avances en estas comunidades ya han comenzado a transformar la vida cotidiana de las familias.
En muchas regiones, el acceso al agua se ve limitado por la distancia física o por el clima estacional. El agua a la que las familias logran acceder, y de la que se ven obligadas a depender, suele estar contaminada. Más allá de la necesidad inmediata y evidente de contar con agua potable, el consumo de agua insalubre conlleva riesgos adicionales. El agua contaminada conlleva el riesgo de transmitir enfermedades, lo que mantiene a las comunidades atrapadas en un ciclo continuo de enfermedad.
Sin embargo, en los países bendecidos por nuestra reciente campaña Agua para la Vida, el acceso mejorado al agua está restableciendo la salud comunitaria, y nuestros asociados ministeriales están haciendo todo lo humanamente posible para respaldar ese progreso. En Malaui, por ejemplo, el Centro de Salud Kopakopa brinda asistencia médica mediante clínicas móviles, distribuye suministros médicos y atiende a pacientes locales. Gracias a la generosidad de los donantes, actualmente se están construyendo una sala de maternidad y una vivienda para el personal, lo que aumentará la capacidad del centro para atender a quienes más lo necesitan.
Durante años, Joyce ha visto a su comunidad en Zambia sufrir de forma constante por la peligrosa calidad del agua. Agobiadas por las enfermedades derivadas de las condiciones insalubres, las familias hacían lo que podían para encontrar agua limpia a una distancia accesible. A menudo, se abastecían de un río cercano que estaba muy contaminado.
“Compartíamos el agua con los animales, así que, para conseguir un balde de agua relativamente limpia, las mujeres tenían que despertarse en la oscuridad de la madrugada”, relató Joyce, describiendo el agua como espesa y sucia. No muy lejos del lugar donde ella iba a recoger agua para beber, otras personas utilizaban el río para bañarse y lavar la ropa, incluso mientras el ganado también bebía y permanecía dentro de la misma corriente.
Ahora su vida ha cambiado para mejor. Joyce debe caminar solo unos cuantos minutos para llegar al pozo perforado, del que brota agua potable, limpia y abundante. Los vecinos suelen reunirse en el lugar, creando un apacible punto de encuentro. Esa faena agotadora se ha convertido en motivo de celebración.
“¡Qué feliz soy!”, exclamó Joyce.
Con sus necesidades materiales mejor atendidas gracias a la campaña Agua para la Vida, aproximadamente 600,000 personas pronto podrán centrar su atención en fortalecer sus relaciones entre sí y con Dios. Cuando gran parte del tiempo debe dedicarse simplemente a sobrevivir, pasando horas cada día solo para obtener un recurso básico como el agua, el crecimiento espiritual queda relegado a un segundo plano para muchas familias. Ahora que ya no viven con esa preocupación, finalmente tienen tiempo y energía para participar en ministerios que ofrecen formación y oración. ¡Física, emocional y espiritualmente, el fácil acceso al agua potable está transformando comunidades enteras de una manera verdaderamente hermosa!
Responder al llamado a ser las manos y los pies de Cristo en el mundo significa tratar a los desconocidos como prójimos, ofreciendo una mano amiga y con la esperanza de marcar la diferencia. Gracias a los católicos comprometidos a servir a los necesitados, muchas vidas han sido transformadas. El efecto multiplicador de la generosidad de los donantes puede observarse en todo el mundo, impulsando un cambio que beneficiará a las generaciones venideras.
Las donaciones a esta campaña serán utilizadas para cubrir los gastos de este proyecto incurridos hasta el 30 de junio de 2027, cuando cierra el año fiscal de nuestro ministerio. En el caso de que se recauden más fondos de los necesarios para financiar en su totalidad el proyecto, los fondos excedentes, si los hubiera, se utilizarán para cubrir las necesidades más urgentes del ministerio.
Nuestra misión es movilizar a la Iglesia Católica mundial para transformar a los pobres y sus comunidades material y espiritualmente para la gloria de Jesucristo. Su donación nos permite servir y cambiar las vidas de los más pobres entre los pobres, canalizando la ayuda a través de una red internacional de diócesis, parroquias y misioneros católicos. Este enfoque económico ayuda a romper el ciclo de la pobreza y a promover la evangelización católica.
Gastos administrativos y de recaudación 5.45%
Mas del 94% de todos los gastos de la organización, incluidas las donaciones en especie, fueron dirigidos a programas de apoyo en beneficio de los pobres.
Datos Financeros Auditados del Año Fiscal 2025
Cross Catholic Outreach hace de la buena administración de las donaciones una prioridad y se compromete a seguir los altos estándares de responsabilidad identificados por estas respetadas organizaciones:
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