Las familias de algunas de las comunidades más vulnerables del mundo están rezando por una oportunidad. Los padres quieren tener la oportunidad de trabajar, mantener a sus hijos y construir un futuro más estable.
Durante el último año, gracias a la generosidad de católicos compasivos como usted, las oraciones fueron respondidas a través de los programas de microempresa y desarrollo agrícola de Cross Catholic Outreach. Los padres en Guatemala, Ghana, Zambia, Malaui, Haití y en otras naciones en desarrollo adquirieron las herramientas, la capacitación y los recursos necesarios para satisfacer mejor las necesidades de sus hijos, mejorando su vida cotidiana y fortaleciendo su fe en la providencia de Dios.
En muchas comunidades rurales, incluso un pequeño préstamo ayuda a los padres a construir un futuro más esperanzador para sus hijos.
En 2025, los programas de microempresa liderados por nuestros asociados ministeriales locales ayudaron a familias vulnerables a iniciar o ampliar actividades generadoras de ingresos, como la venta de productos en mercados locales, la cría de ganado o la administración de pequeños negocios.
Las Escrituras nos dicen: “Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). Hemos observado con gran alegría cómo los microcréditos, la capacitación y los grupos comunitarios centrados en la fe, que ofrecen aliento y apoyo constantes, han ayudado a las familias a desarrollar hábitos de ahorro y a fortalecer su estabilidad económica.
Por ejemplo, Annecie se convirtió en una de las más de 1,000 haitianas trabajadoras que se beneficiaron del programa de microempresa de la Misión Kobonal Haití. Utilizó su microcrédito para comprar arroz, sal, aceite y gas en un mercado lejano y comenzó a revenderlos en su localidad. Luego, con las ganancias, compró ganado y una pequeña parcela de tierra. Su pequeño pero creciente negocio cubre la matrícula de sus hijos, lo que les permite seguir asistiendo a la escuela.
En Ghana, la diócesis de Wa ayudó a madres en dificultades a prosperar, brindándoles capacitación empresarial, acceso a microcréditos y oportunidades. Tras recibir su primer préstamo para pequeñas empresas de la diócesis, Basuglo aumentó el inventario de su tienda. Esta bendición le permitió aumentar sus ventas y generar mayor estabilidad para su familia. Además de permitirle ampliar sus actividades agrícolas y convertirse en una proveedora de mayor importancia en su comunidad, los ingresos adicionales le han permitido apoyar a su hermano menor mediante la contribución a la matrícula de su escuela de enfermería.
En Zambia y Malaui, hombres y mujeres se unieron a grupos de ahorro diseñados para ayudarlos a planificar su futuro con mayor confianza. Y en Guatemala, los emprendedores utilizaron microcréditos para desarrollar negocios que sostienen a toda su familia.
Las condiciones climáticas impredecibles, las herramientas limitadas y la falta de recursos afectan a muchas familias que ya enfrentan dificultades atrapadas en la agricultura de subsistencia. Sin embargo, gracias a programas agrícolas como los que ofrece Cross Catholic Outreach, los agricultores reciben semillas, herramientas, ganado y formación práctica para ayudarlos a mejorar el rendimiento de sus cultivos y desarrollar fuentes confiables de alimentos e ingresos. Los métodos agrícolas mejorados ayudan a las familias a producir más alimentos, diversificar sus cultivos y su ganado para aumentar su resiliencia, y les permiten adoptar prácticas más sostenibles. En última instancia, esto se traduce en una mejor nutrición, una mejor salud para los niños y una mejor calidad de vida.
El año pasado, los agricultores de la diócesis de Suchitepéquez-Retalhuleu, en Guatemala, recibieron capacitación, plántulas e insumos para cultivar maíz y frijoles, así como otros cultivos importantes y alimentos básicos de la región. No solo se proporcionaron recursos a los agricultores, sino que también se les empoderó para mejorar sus cosechas y llevar más alimentos a las mesas de sus comunidades.
En Malaui, los agricultores aprendieron nuevas técnicas para cultivar una mayor cantidad de verduras en el mismo terreno. En Haití y Ghana, se preparó a las familias para criar ganado y cultivar lo suficiente como para alimentar a sus hogares y generar ingresos en los mercados locales. En Zambia, gracias a las Hijas del Redentor (Daughters of the Redeemer), los pequeños agricultores adquirieron las habilidades necesarias para pasar de la agricultura de subsistencia a la agricultura sostenible.
Si bien el impacto práctico de estos programas es evidente, hay otra transformación igualmente importante. Familias como la de Elida, en la diócesis de Santa Rosa de Lima, Guatemala, también han redescubierto la esperanza.
Con la ayuda de dos microcréditos de la diócesis, Elida convirtió su pequeña panadería en casa en un próspero negocio en la zona rural de Guatemala. Su pan de maíz hecho en casa se ha vuelto tan popular que ahora lo vende a diario en los mercados locales e incluso recibe pedidos de clientes en Estados Unidos. Los ingresos adicionales le han permitido cuidar de sus padres, comprar medicamentos y realizar reparaciones en la casa. “Cuando tengo comida para vender, me emociono mucho”, dijo Elida. “Gracias por las bendiciones que nos han dado y esperamos que puedan seguir ayudando a otras personas”.
Gracias a la presencia de nuestros socios de la Iglesia local, a la orientación y al apoyo comunitario, las personas trabajadoras de todo el mundo han podido recordar que no están solas. Son amadas, apoyadas y valoradas ante los ojos de Dios. ¡Los programas de microempresa y agricultura que apoyamos están mejorando la situación económica de las familias, fortaleciendo su fe y devolviéndoles la esperanza a sus comunidades!
Hoy en día, comunidades enteras han encontrado un camino claro hacia un futuro más prometedor. ¡El generoso apoyo de los ministerios católicos les ha brindado las oportunidades necesarias para seguir trabajando, generando ingresos y construyendo un futuro más estable para sus hijos! Nuestros hermanos y hermanas en Cristo encuentran consuelo al saber que cuentan con el respaldo de una familia global de fe que cree en su futuro y los acompaña, ofreciéndoles tanto oración como ayuda práctica.
Cross Catholic Outreach está profundamente agradecida a nuestros donantes y socios en el Señor, cuya generosidad hace posible esto y ayuda a abrir las puertas a un cambio duradero.
Las donaciones a esta campaña serán utilizadas para cubrir los gastos de este proyecto incurridos hasta el 30 de junio de 2027, cuando cierra el año fiscal de nuestro ministerio. En el caso de que se recauden más fondos de los necesarios para financiar en su totalidad el proyecto, los fondos excedentes, si los hubiera, se utilizarán para cubrir las necesidades más urgentes del ministerio.
Nuestra misión es movilizar a la Iglesia Católica mundial para transformar a los pobres y sus comunidades material y espiritualmente para la gloria de Jesucristo. Su donación nos permite servir y cambiar las vidas de los más pobres entre los pobres, canalizando la ayuda a través de una red internacional de diócesis, parroquias y misioneros católicos. Este enfoque económico ayuda a romper el ciclo de la pobreza y a promover la evangelización católica.
Gastos administrativos y de recaudación 5.45%
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Datos Financeros Auditados del Año Fiscal 2025
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