El acceso al agua potable y a la atención médica mejora drásticamente la calidad de vida. Esto reduce las enfermedades, aumenta la esperanza de vida y aligera la carga que enfrentan las mujeres y los niños al tener que recolectar agua contaminada de ríos lejanos y otras fuentes. Al abordar estos problemas de salud, la Iglesia también ayuda a las familias a experimentar a Cristo como una fuente de sanación, abriendo corazones a una fe renovada y a la esperanza de un futuro mejor.
A nivel mundial, se podrían evitar 1.4 millones de muertes cada año simplemente al ampliar el acceso a servicios de agua potable, saneamiento e higiene. Cross Catholic Outreach ha estado trabajando para poner fin a ese sufrimiento ayudando a la Iglesia a proporcionar agua potable, medicamentos y atención médica a quienes más lo necesitan.
El año pasado, nuestros donantes respondieron de manera generosa a esta misión de misericordia, bendiciendo a 240,039 personas con agua vital. Los proyectos incluyeron la perforación de pozos profundos en Kenia, el suministro de equipo médico y ayudas para la movilidad en Honduras, y el lanzamiento de proyectos de agua potable con las Hermanas Religiosas del Espíritu Santo y la diócesis de Ndola en Zambia.