Casi 900 millones de niños en todo el mundo se enfrentan a la pobreza multidimensional. Estos niños carecen de necesidades básicas como la educación, la vivienda, la salud, la nutrición, la sanidady el agua potable. Bajo esta pesada carga, los niños crecen sintiendo que escapar de la pobreza generacional en la que nacieron es imposible.
Sin embargo, para Dios todo es posible. La bondadosa generosidad de católicos leales de los Estados Unidos, como usted, ayudó a nuestros asociados ministeriales a satisfacer las necesidades físicas, espirituales y emocionales de niños huérfanos y vulnerables en todo el mundo. A través de becas, programas de educación católica y de atención extracurricular en países como Filipinas, Haití y Guatemala, así como en toda África, usted ayudó a llevar la esperanza de un mejor futuro a la niñez vulnerable.